
Antes de conocer la Comarca, en ocasiones me sentaba a mirar el Río, cobijándome del calor en las refrescantes sombras de los magníficos bosques de ribera que pueblan todo el cauce, y pensaba en la procedencia de toda aquella agua: era verano y aunque bajaba menos agua que hacía unos meses, el caudal era importante. Conviviendo con la gente de la zona me enteré que toda aquella agua provenía de los Puertos de Beceite, y que si había un paisaje que merecía la pena ver, era el que configura el nacimiento del río Matarraña.
El nacimiento del río Matarraña: por mucho que pudiera explicar con palabras lo bonito que es el lugar, seguro que me quedaría corto a la hora de describir lo que se siente al recorrer la distancia que va desde Beceite hasta el mismo nacimiento. El verde de los pinos no alcanza a cubrir las verticales paredes de roca gris que se ve desde el fondo del valle, junto al río, paisajes de ribera que refrescan el paseo; un recorrido de gran belleza acompañado en todo momento por el rumor del agua, que en algunos casos se convierte en rugido cuando el agua salva pequeños desniveles en el cauce.
Al comenzar el recorrido, hay una zona que se denomina El Parrizal, aquí, el cauce del río tiene menos pendiente y el agua se desliza lentamente por las rocas del lecho, dicen que es por esto (por discurrir lentamente sobre la roca calentada por el sol) por lo que en verano el agua está a una temperatura tan agradable. En esta zona de El Parrizal existen varias pozas naturales en las que es posible bañarse.
Que experiencia tan agradable, tan diferente, la de bañarse en el río: el agua no sabe a nada, está limpia, cristalina, a una temperatura muy agradable. Cuando sales del agua y te tumbas en la roca a secarte al sol, sientes como tu piel se nutre de la pureza del agua, sientes como la piel absorbe vida, naturaleza; la piel, sin agua, secada ya por el sol, se convierte en una piel limpia, sin impurezas que cubran nuestros poros.
Después de un año de convivir con las gentes de la Comarca, me enteré de que en los Puertos de Beceite nace otro río, el Ulldemó, y que resulta difícil decir cual de los dos ríos es más bello en su nacimiento.
Pensé que no daría con más sorpresas de este tipo, es decir, de descubrir espacios naturales donde el agua salpica con una belleza especial a las rocas y al verde de la vegetación, pensaba que no podían acumularse tantos paisajes en un mismo lugar. Pues no, descubrí, gracias a la gente de la Comarca, otro lugar, también en los Puertos de Beceite, que me sorprendió de nuevo: Els Estrets d'Arnes. Una cosa diferencia este lugar de los otros dos, la existencia de un sendero sin grandes pendientes y que permite, sin dificultad alguna, recorrer todo el valle que atraviesa el río Estrets disfrutando del paisaje. Si algún día tenéis la posibilidad de realizar este recorrido os daréis cuenta que resulta irresistible (si es en verano, claro) no meterse en el agua limpia y cristalina de las pozas que se van sucediendo durante el recorrido.